lunes, 21 de diciembre de 2015

Tema 10. Evaluación de centros: modelos e instrumentos para la mejora de la gestión. Los planes de mejora y la gestión de procesos (protocolos)

1. Introducción

Evaluar es medir para saber el grado en el que se han de conseguir cada uno de los objetivos planteados, para detectar los problemas que está teniendo la organización, para reorientar la aplicación de los planes y para mejorar el rendimiento o grado de consecución de los objetivos.

Podemos decir que todo proceso de evaluación consiste en dar respuesta a ¿Qué evaluar?, ¿Cómo evaluar?, ¿Cuándo evaluar? Y ¿Para qué evaluar?
Como consecuencia de la evaluación ajustamos nuestras respuestas a las demandas sociales y avanzamos hacia el modelo de escuela por el que apostamos.

A partir de la LOGSE (1990) el nuevo modelo educativo, entiende la evaluación como algo más que el control de los resultados del alumnado. La evaluación se entiende como un proceso continuo y formativo que atiende a aspectos cuantitativos y cualitativos, como uno de los principios de la actividad educativa, y como factor de calidad.

Con la LOE (2006) y la LOMCE (2013) se considera la evaluación como un elemento fundamental para la mejora de la educación, y entienden que la evaluación es un instrumento favorecedor de la transparencia del sistema educativo.

2. Legislación
Respecto a este tema, encontramos la Orden del 13 de diciembre de 2007, de la Consellería de Educación, sobre evaluación en educación primaria.

3. Fases, tipos y modalidades de evaluación
La evaluación de los procesos de enseñanza es una actividad integrada en el proceso educativo que tiene como finalidad la mejora de dicho proceso, incidiendo en los factores personales y ambientales que intervienen en él.
El proceso de evaluación consta de las siguientes fases: planificación, ejecución, información y toma de decisiones.
En él se evalúa:
- El Sistema Educativo. Alumnado, profesorado, procesos educativos, función directiva, centros docentes, inspección y la propia Administración educativa.
- Los centros escolares. Aquí encontramos cuatro aspectos:
 1. Aspectos didácticos. Agrupamientos, horarios, espacios, mobiliario, materiales, biblioteca...
 2. Aspectos estructurales. Equipo directivo, estilo de liderazgo, canales de comunicación...
 3. Dimensiones institucionales. Control de asistencia, relaciones con el entorno...
 4. Aspectos relacionales. Clima del centro, participación de los padres, relaciones de los alumnos entre ellos y con los profesores...
Esta evaluación se realiza a partir del análisis y reflexión conjunta de los proyectos del centro, y utilizando modelos de gestión de la calidad.
- Los procesos de enseñanza. La evaluación de los aprendizajes del alumnado que será continua y global y tendrá en cuenta su progreso en el conjunto de las áreas del currículo.
En esta evaluación hay que tener en cuenta:
 1. La organización y gestión de espacios, tiempos y recursos.
 2. La acción coordinada del equipo docente.
 3. La acción coherente y coordinada de los órganos de planificación.
 4. El intercambio de información con las familias.
 5. La práctica docente con relación a la adecuación de las programaciones didácticas.
- Los elementos del proceso de enseñanza, es decir, el Proyecto Curricular de Centro, las programaciones del aula, los materiales curriculares y las actividades educativas.
- La práctica docente. Sirve para ajustar las actuaciones del docente en el proceso de enseñanza-aprendizaje, orientándolo y reforzando los contenidos insuficientemente adquiridos por los alumnos/as.
Por otra parte, establecemos dos tipos de evaluación: formativa y sumativa. Y a su vez, tres modalidades: inicial, procesual o continua y final.
La evaluación formativa nos proporciona información para poder orientar y dirigir el proceso educativo. Esta se aplica en el transcurso del mismo, para intervenir en caso de descubrir situaciones que no funcionan y tiene dos funciones: diagnóstica, al pretender localizar los avances y obstáculos y hacer un análisis de ellos, y orientadora, para reconducir las situaciones en que se han producido los desajustes.
La evaluación sumativa se produce al finalizar un proceso o programa determinado, para analizar el resultado del mismo y valorar los aspectos a analizar. Esta tiene una finalidad esencialmente valorativa y calificativa.
Por otra parte, la modalidad de evaluación inicial es la tarea evaluadora que se produce, o debe producirse, al comienzo del proceso educativo. Además, son las acciones encaminadas a obtener un conocimiento, lo más ajustado posible, de las situaciones de partida; pretendiendo, además diagnosticar, tanto los contextos como las aptitudes.
Respecto a la modalidad de evaluación continua, se lleva a cabo durante un proceso o una actividad con el fin de conocer como ésta se está desarrollando en referencia a un plan definido previamente, constituyéndose, de este modo, en uno de los rasgos básicos de la evaluación formativa ya que supone una constatación permanente de la evolución del alumnado o la valoración del funcionamiento del centro a lo largo de un período de tiempo.
La modalidad de evaluación final es la que se produce al término del proceso instructivo y evaluativo para delimitar como se ha producido éste en relación a las previsiones iniciales y determinar aquello que podría mejorarse en un futuro. Consiste en la obtención de datos al terminar el período de tiempo previsto para la realización de un trabajo o la consecución de los objetivos. Esta dimensión suele referirse a resultados.
Además, según su extensión la evaluación puede ser global (abarca todos los componentes del centro educativo) y parcial (el estudio y valoración de determinados componentes o aspectos del centro).
Según los agentes que intervienen en ella puede ser interna, cuando la realizan los propios integrantes de la institución evaluada, o externa, cuando agentes no pertenecientes a la institución evalúan el funcionamiento del centro. Dentro de la interna encontramos:
- Autoevaluación. El profesorado se evalúa a sí mismo.
- Heteroevaluación. El equipo directivo evalúa a los profesores. El profesor evalúa al alumnado.
- Coevaluación. Los distintos sectores de la comunidad se evalúan entre sí.

4. Modelos de autoevaluación
Los indicadores son las referencias con las que hemos de comparar nuestra práctica para saber hasta dónde hemos llegado respecto a un determinado objetivo. En la evaluación se han de considerar indicadores de percepción y rendimiento.
Los indicadores de percepción sirven para medir el grado de satisfacción de los usuarios o de los docentes respecto al funcionamiento de algún aspecto de la organización.
Los indicadores de rendimiento son evidencias que se han de dar después de la implementación de un Plan de Mejora para asegurar el funcionamiento correctamente.

El más importante es el modelo de autoevaluación EFQM (Fundación Europea para la gestión de la calidad).


Este consta de 9 criterios (5 facilitadores y 4 de resultatados). En total esta subdividido en 32 sub-criterios respecto al que se comparan las organizaciones. Cada criterio tiene un valor respecto al total. La importancia de unos y otros es diferente en el computo total.
- Agentes facilitadores. Lo que hacemos con los recursos que tenemos.
- Resultados. Lo que queremos conseguir y lo que efectivamente conseguimos.
- Innovación y Aprendizaje.Conclusiones de la evaluación para la mejora de la organización (implantamos nuevos planes o renovamos los que tenemos).

Por otra parte, el mapa de procesos es un gráfico que muestra una imagen general de los ámbitos de organización de una escuela. Tiene tres niveles: estratégico, operativo y de apoyo.

- Nivel estratégico. En él se recogen los Proyectos y Planes de mejora que el centro está implementando o implementará en el futuro. Dentro de la Programación General Anual se añaden los planes a desarrollar.
- Nivel operativo o clave. Son los más importantes por tratarse de los destinados a la atención directa al alumnado
- Nivel de apoyo. Son los procesos que gestiona el equipo directivo relativos al entorno del aprendizaje (gestión económica, etc.).
En la evaluación de los procesos clave se establecen unos indicadores para cada uno de los subprocesos clave y se otorga una puntuación a cada uno respecto al total. Además, se compara la organización del Colegio respecto a los indicadores y se asignan las correspondientes puntuaciones. Se realiza una evaluación cada 2 ó 3 años para comparar la marcha del colegio respecto a los indicadores de los procesos clave.
 
5. Planes de mejora
Se parte de 7 ó 8 objetivos del PEC (proyecto educativo del centro) y para cada uno de ellos tenemos unas estrategias que pondremos en marcha para conseguirlos.
Estas estrategias consistirán en Planes de Mejora. Para cada ámbito de la organización un Plan de Mejora diferente (gestión del comedor, de las bibliotecas, del plurilingüismo, de las TICs, etc)
La estructura del Plan de Mejora es la siguiente:
- Introducción. Haciendo un análisis de los problemas que tiene la organización en un ámbito concreto a partir de una evaluación que nos ha permitido detectarlos. La justificación de por qué vamos a desarrollar este Plan de Mejora (como respuesta para mejorar el ámbito, etc).
- Objetivos. Cada Plan de Mejora contiene de 3 a 6 ó 7 os que pretendemos conseguir con el desarrollo de las estrategias y actuaciones que pondremos en marcha.
- Estrategias. Conjunto de actuaciones concretas que vamos a poner en marcha para conseguir los objetivos del Plan.
- Cronograma. Para concretar la temporalización de las actuaciones, hacemos un cronograma concretando como se irán implantado las actuaciones a lo largo del tiempo.
- Evaluación. Recogemos aquí el conjunto de indicadores que utilizaremos para evaluar los objetivos con el fin de estudiar en qué grado se ha conseguido cada uno.
- Publicidad y Marketing. Es importante si recibimos subvención pública o privada para el despliegue del Plan de Mejora.
- Recursos necesarios. Si recibimos subvención debemos recoger una previsión de los recursos necesarios y si procede un presupuesto de ingresos y gastos.
 
6. Gestión por procesos o protocolos
Para un Plan de Mejora, podemos acordar que alguno de los ámbitos requiere una organización poermenorizada; para ello ponemos en marcha un protocolo de actuación propio de la gestión por procesos.
La gestión de un proceso o protocolo consiste en:
- Fijarnos en un ámbito concreto de la organización que es candente y clave.
- Ampliarlo como si tuviéramos una lupa para ver todos los aspectos relacionados con el fin de considerar todos los problemas a abordar.
- Diseñar un diagrama de flujo para ordenar las actuaciones que se pondrán en marcha en el protocolo.
- Enlazar los documentos e instrumentos necesarios para un fácil acceso.
- Concretar el momento de la evaluación y los responsables de la misma
 
 
 
 
 
 
 

 
 

 
 

 

 
 

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